lunes, 17 de octubre de 2016

BURLA IMPERDONABLE



                        Tras la defenestración de Pedro Sánchez, ajustada perfectamente a lo que dicen los Estatutos y no un golpe de Estado interno como sostienen algunos, el PSOE, inexplicablemente, sigue inmerso en una maraña de indecisiones cuando apenas quedan días para que, sí o sí, el Comité Federal tenga que optar por abstenerse y permitir la investidura de Rajoy o por mantenerse en el “no es no” y provocar terceras elecciones. No cabe otra opción, pues marear la perdiz con ello, como ha hecho Sánchez desde el 20-D y sobre todo desde el 26-J, es simplemente un engaño manifiesto a los ciudadanos, especialmente a los votantes socialistas, que, según las encuestas, prefieren mayoritariamente la abstención a nuevos comicios (como la gran mayoría de españoles), y una desilusión para los propios militantes, quienes, animados y convencidos de la perversidad intrínseca de dejar gobernar al ganador electoral simplemente porque es la derecha y hay que repudiarla, cuando no odiarla, son incapaces ahora de entender no ya lo menos lesivo para los intereses españoles sino además lo más conveniente para el propio PSOE. Pero es más grave aún, pues al margen de las preferencias de cada uno sobre el “no es no” o la abstención y la valoración que haga sobre las consecuencias de una u otra, tanto para España como para el PSOE, los socialistas, que tienen todo el derecho a tomar la decisión que consideren oportuna, divididos en dos bandos irreconciliables, se han enredado en una especie de guerra sin cuartel, dirigida por líderes intermedios o baronías, en la que los partidarios del “no es no” y, por tanto, de terceras elecciones, instan a los militantes a que apoyen su anunciada rebelión frente al Comité Federal, máximo órgano de dirección socialista en estos momentos, en caso de que decidiera decantarse por la abstención, amenazando seriamente la unidad de acción futura del partido. Como paradigma, Miquel Iceta, uno de los  principales barones rebeldes, que no el único, que acaba de revalidar en primarias su liderazgo en el PSC frente a Nuria Parlón, su ya número dos en la Ejecutiva, defendiendo ambos exactamente lo mismo, tal como reconocen; ambos defensores ultramontanos del “no es no” y, lo más grave, de desobedecer al Comité Federal si decide lo contrario. El mantra “no podemos ser muleta de un Gobierno conservador” (sí muletas de gobiernos municipales o autonómicos independentistas o comunismo-populistas). Participación en tan sustancial debate entre Iceta y Parlón, la mitad de los militantes.
Y mientras el nuevo PSOE post-sanchista recibe con desconfianza el triunfo en primarias del “sanchista” Iceta (no sabemos si con la misma desconfianza que si las hubiera ganado la “sanchista” Parlón), quien llama a la rebelión contra el PSOE (al igual que hubiera hecho ella si las hubiera ganado) en caso de que el Comité Federal decida abstenerse en vez de mantener el “no es no” a la investidura de Rajoy (buena forma de entender la democracia interna del partido), cabe preguntarse si el proceso de primarias para el Congreso del PSOE o la consulta a los militantes, que pretenden los sanchistas, para que decidan abstención o “no es no” a la investidura de Rajoy, tendría idéntica pluralidad que la que los dirigentes del PSC le han ofertado a sus militantes, pues, descartada la frase maldita de “terceras elecciones” a las que abocarían los defensores del “no es no” en caso de triunfar, se especula con que, para que todos queden lo menos perjudicados posible ante la galería, muchos dirigentes intermedios, como Iceta o Parlón, intentarán negociar con la Gestora una “abstención técnica” que bien podría consistir en que once diputados se abstengan para que la investidura de Rajoy salga adelante, lo que, como sucede en las primarias del PSC, el remedio es peor que la enfermedad.
            En efecto, someter a la militancia a unas primarias, como en el PSC, para que elijan entre el proyecto personal del actual líder o de su número dos, defensores ambos del idéntico proyecto político que están ejecutando entre ambos, es simplemente un paripé bochornoso para justificar la existencia de primarias. Y plantear en el Comité Federal una “abstención técnica” aparentando que el PSOE rechaza existencialmente la investidura de Rajoy, mientras la posibilita, es eludir de forma chabacana y cobarde ante la ciudadanía un ejercicio imprescindible de responsabilidad político-partidaria. El PSOE tiene todo el derecho a decidir lo que considere oportuno, ¡faltaría más!, pero camuflar la decisión que tome eligiendo once abstencionistas como traidores para que algunos barones salven los muebles ante una militancia a la que ellos mismos instaron erróneamente al metafísico “no es no” de Sánchez, me parece la peor de las opciones. El Comité Federal ha de ser limpio y transparente y la decisión que tome de obligado cumplimiento; siempre será más fácil de explicar un error que una burla, como ha venido sucediendo hasta ahora. Y así le va al PSOE.  
                                    Fdo. Jorge Cremades Sena

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